Lo miraba con recelo, no hacia él, sino a su práctica manera de conseguir lo que quería.
Era feliz, se veía feliz, mientras yo, una maldita viuda aún peleada con el mundo, traté una, dos, tres, cuatro veces volver a comenzar, darle vuelta a la hoja, pero, ¿De que cojones me servía? Nunca podré volver a sentir ese calor en mis manos, nunca volvería a sonreír de forma honesta.
El invierno no es más que un compañero de melancolía, pretendiendo que me pierda en sus adentros. Vaya, es increíble ver como el mundo es sustentable, y yo soy un inútil vaso sin fondo.
Él se ha llevado mi sonrisa, pero no lo culpo,
yo se la di en el momento que me sonrió el a mi.
Es increíble como no puedo odiarlo, me odio a mi por injustamente quererlo tanto.
Desde que el se fue todo ha sido sombrío,
todas las noches estoy tiritando de frió,
necesito sus brazos con los que me sentía protegida
y cuando los tenia también me preguntaba ¿De que cojones me servia?...
Ahora entiendo, todo era perfecto hasta que comencé a dudar,
nuestro orgullo nos comenzó a fulminar.
Y de nuevo que ya no estas, puedo ver nuestro error, ¿Pero de que cojones sirve? Si ya no existimos ninguno los dos.
_________________________________________________________________________________
Autores: Laura González
Evelyn Lovato
No hay comentarios:
Publicar un comentario